• Ale

¿Quién es el pescado en mi plato?



Existen probablemente mas de 5.000 distintas especies de peces en los mares tropicales… Así que sin verlo y sin que me digas de dónde lo sacaste me sería bastante difícil decirte de qué pez se trata. PERO todos los peces tienen algo en común: Ponen huevos bastante pequeños, los cuales, en mas del 90% de los casos, nacen cientos junto con sus hermanitos, como larvitas transparentes, solitas, y sin el apoyo ni cuidado de sus padres. Apenas nacen, comienza la lucha por la supervivencia y ¡A NADAR SE DIJO!. Recién nacidos y guiados por su instinto innato, empiezan estos a escoger su rumbo, navegando por la inmensidad del océano en busca de comida, refugio y quizás, si sobreviven, un futuro hogar y una pareja. Pero, desde que nacen hasta que llegan a tu plato, su mayor preocupación no es el pescador que permitió el acceso a esa delicia nutricional. ¡Estos peces bebés deben primero sobrevivir más ó menos un mes en alta mar y eso entre tempestades y depredadores atemorizantes! Por eso nacen miniatura, de aproximadamente cuatro milímetros de largo, y completamente translúcidos para poder, ojalá, pasar desapercibidos hasta tener mayor habilidad y conocimiento sobre sus mayores peligros. Después de este mes de aventura y supervivencia extrema, en la cual mueren más del 90% de sus hermanitos, los peces de aproximadamente un centímetro de tamaño deben haber logrado navegar hasta su hábitat. Por mas que los océanos están todos conectados y no parecen tener muchas barreras, las corrientes, los cambios de temperatura, la topografía/relieve del suelo marino y muchos otros factores naturales como también artificialmente creados por los humanos crean distintos tipos de hábitat u hogares para distintos tipos/especies de peces. Es así como por ejemplo un atún, permanecerá toda su vida en el océano abierto mientras que un mero o un pargo deberá a muy temprana edad encontrar una forma de llegar a su hábitat/hogar: los arrecifes. Como si aquella odisea no fuese suficientemente peluda, al llegar a su nuevo hogar, a los meritos y parguitos bebecitos no los esperan los habitantes de arrecifes con brazos abiertos, pero si con una inmensa variedad de bocas grandes y estómagos hambrientos. Es por eso, que a los arrecifes coralinos se les conoce como “la pared de bocas”. Por eso también es indispensable para la supervivencia de estos peces, la hora de llegada. Entonces deciden llegar durante la noche, cuando los depredadores no los pueden ver así poder esconderse en una buena guarida hasta el amanecer. Durante esas primeras horas después de su llegada, las larvitas empiezan una metamorfosis en la cual pueden cambiar no sólo de color, sino también de forma, para adaptarse mejor al nuevo hábitat y poderse camuflar y así seguir desarrollando nuevas tácticas de supervivencia. De ahí en adelante pasan de ser larvas a ser juveniles. Morfológicamente y con respecto a su apariencia, los peces juveniles pueden verse muy distintos a sus padres, los cuales reconocemos en los mercados y luego en nuestros platos. Por lo tanto, la investigación de peces en todas las etapas de su desarrollo es muy compleja y requiere mucha experiencia y conocimiento. Yo soy bióloga marina y me dedico justamente a eso. A entender la distribución y el desarrollo de distintas etapas de vida de los peces de arrecifes coralinos, que son la fuente de alimento más importante para una inmensa porción de gente y en gran parte para las poblaciones más vulnerables de nuestro planeta. Una de las cosas que encuentro bastante preocupante no solo es el hecho de que muchas de estas grandes poblaciones humanas de pocos recursos dependen al cien porciento de estos pececitos, sino el hecho de que estos pececitos igualmente son de las poblaciones de recursos naturales más vulnerables del planeta. Y gran parte de esta vulnerabilidad es debido al poco entendimiento que tenemos sobre las vidas y el desarrollo del pez que tenemos frente a nosotros, en nuestro plato. Mientras que existen peces de zonas marinas extremadamente ricas en nutrientes y muy productivas como por ejemplo las sardinas de las costas chilenas, las cuales crecen muy rápido y podrían dar abasto para alimentar probablemente toda la población humana sin problema alguno, alcanzando su tamaño adulto en solo uno a dos años; otros peces como lo son el delicioso mero ó pez loro, peces de arrecifes coralinos tropicales, se demoran muchísimo mas en crecer. Por lo tanto, cuando vacacionamos en islas tropicales, puede que el pez frito que nos estemos comiendo fácilmente tenga nuestra edad y hasta quizás la edad de nuestros padres… Es así, que urge el conocimiento y respeto sobre lo que consumimos. No debemos comer ni consumir algo que no podemos sostener ó reemplazar. Y debemos consumirlo a tal paso que sea posible reponer el recurso consumido. Es decir, podemos comer más a menudo y en mayor cantidad una sardina que un mero. Y por ultimo, en comparación a otros animales, la fertilidad de los peces incrementa con su edad. Es decir, mientras que, en los humanos, nosotras las mujeres podemos dar luz a bebes de forma mas rápida y saludable en nuestros años de juventud, los peces funcionan al revés. Entre mas grande y vieja una hembra, mejores huevos y mayor cantidad de huevos va a poner. Y así, el daño que le hacemos a la población al pescar una grande, gorda y madura hembra, es mucho mayor al que haríamos si pescamos a una jovencita. Así que no te puedo decir exactamente quién es el pez que te estas comiendo, pero si te puedo decir que tan importante es saberlo.


Sobre la autora: Vanessa estudió biología e hizo máster en ecología tropical acuática en Bremen y Regensburg en Alemania y es PhD en biología marina de la universidad King Abdullah en Arabia Saudita.

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